Perú adopta las NIIF S1 y S2, la sostenibilidad deja de ser marketing y entra a los reportes financieros de las empresas

El Consejo Normativo de Contabilidad aprobó en marzo de 2026 la NIIF S1, sobre requerimientos generales para la información financiera vinculada a la sostenibilidad, y la NIIF S2, sobre información a revelar en materia de clima, alineando al Perú con los estándares globales del International Sustainability Standards Board. La adopción se oficializó mediante la Resolución N.° 001-2026-EF/30 y será obligatoria para las empresas privadas con ingresos anuales iguales o mayores a 2,300 UIT, alrededor de S/ 12.6 millones, con vigencia a partir del 1 de enero de 2029, mientras la Superintendencia del Mercado de Valores y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP definen la estrategia de implementación para las entidades bajo sus respectivos ámbitos de supervisión.

Para comprender la magnitud del cambio conviene explicar qué exigen estas normas. La NIIF S1 requiere que las empresas revelen cómo los riesgos y oportunidades de sostenibilidad afectan su modelo de negocio, su estrategia y sus resultados financieros, mientras que la NIIF S2 se concentra específicamente en el clima, incluyendo la gobernanza de estos riesgos, las métricas utilizadas y los escenarios evaluados. La lógica que las inspira es puramente económica, pues los riesgos climáticos y de sostenibilidad impactan el flujo de caja, el costo del capital y la viabilidad de largo plazo de las compañías, y quienes asignan capital quieren esa información en un lenguaje comparable y verificable, no en folletos institucionales de tono publicitario.

Se tiene que ser enfáticos en la lectura de fondo, porque el riesgo de este tipo de noticias es que el empresariado la archive como un tema ambiental ajeno al negocio. Como señalan los especialistas del mercado, estos asuntos dejan de ser reputacionales y pasan a ser información financiera relevante para inversionistas, bancos y proveedores de capital. Cuando las empresas reportan con un lenguaje común y métricas verificables, los financistas pueden distinguir entre una compañía que realmente gestiona sus riesgos y otra que solo comunica bien, y esa distinción se traduce en condiciones de acceso al capital. En opinión de la firma, esta es la transformación más profunda del reporte corporativo peruano desde la adopción plena de las NIIF financieras.

Aunque la vigencia formal es 2029, la posición institucional es que la preparación debe comenzar de inmediato por una razón eminentemente práctica. Construir la capacidad de medir, gobernar y reportar estos riesgos toma años y no meses, e involucra sistemas de información, procesos de recolección de datos, estructuras de gobernanza y capacidades técnicas que la mayoría de empresas medianas todavía no posee. Quienes lleguen tarde improvisarán datos de baja calidad que los mercados y los verificadores detectan con facilidad, con el consiguiente daño de credibilidad. La experiencia regional de México, Brasil y Chile confirma que los adoptantes tempranos capturan las ventajas mientras los rezagados pagan los costos de la premura.

La hoja de ruta que la firma recomienda arranca con un diagnóstico de brechas frente a los estándares, continúa con la asignación de responsabilidades claras en el directorio y la gerencia, y avanza hacia la integración de la información de sostenibilidad con los sistemas financieros existentes. El incentivo es tangible desde hoy, pues los bancos ya consideran esta información para otorgar financiamiento en mejores condiciones a través de créditos verdes y sostenibles. Anticiparse, en suma, no es un gesto de responsabilidad corporativa, es una decisión financiera racional.

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