En el Congreso de la República se acumulan múltiples proyectos de ley que buscan autorizar un nuevo retiro extraordinario de fondos de AFP de hasta 4 UIT, es decir S/ 22,000 por afiliado, algunos incluso con esquemas de desembolso acelerado en tres armadas. Corresponde ser precisos desde el inicio, pues se trata de propuestas legislativas en debate y no de una norma aprobada, por lo que cualquier decisión empresarial debe tomarse en clave de escenarios y no de certezas. Las iniciativas invocan la necesidad de dar liquidez a las familias para enfrentar deudas y apoyar pequeños negocios, y su volumen en la agenda parlamentaria sugiere que el tema permanecerá activo durante los próximos meses.
La evidencia del ciclo anterior es contundente y constituye la mejor guía para modelar escenarios. El consumo privado se benefició visiblemente de la mayor liquidez asociada al octavo retiro de fondos y al pago de utilidades a los trabajadores formales, contribuyendo a resultados como el récord de ventas de vehículos nuevos del primer trimestre de 2026. Los análisis especializados de episodios previos estimaron impactos de entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales del PBI, concentrados en el consumo de bienes duraderos, electrodomésticos, tecnología, vestimenta, entretenimiento y campañas comerciales estacionales. La liquidez liberada, en suma, encuentra su camino hacia los puntos de venta con notable rapidez.
Se distingue en este fenómeno dos planos de análisis que conviene no mezclar. En el plano comercial de corto plazo, un eventual nuevo retiro representa para las empresas de retail, consumo masivo, mejoramiento del hogar, entretenimiento y servicios un pico de demanda temporal perfectamente planificable. Los sectores que capturaron mejor las olas anteriores fueron los que ajustaron inventarios, campañas y logística con anticipación, en lugar de reaccionar cuando los desembolsos ya estaban en la calle. Para los negocios orientados al consumidor final, el momento de modelar ese escenario en el presupuesto comercial es ahora y no cuando la eventual ley se publique.
En el plano estructural, sin embargo, la lectura institucional es menos celebratoria y se considera que el empresariado debe plantearla con franqueza. Cada retiro masivo drena recursos del mercado de capitales local, que es precisamente la fuente del financiamiento de largo plazo para las empresas peruanas, desde los bonos corporativos hasta el capital que financia infraestructura y vivienda. Un mercado de capitales menos profundo se traduce, tarde o temprano, en financiamiento más caro y escaso para el propio sector privado que hoy celebra el impulso al consumo, además del deterioro evidente de las pensiones futuras de los afiliados.
La conclusión práctica que la firma propone es de doble vía. Aprovechar con planificación el viento de corto plazo si el escenario se concreta, y al mismo tiempo fortalecer la diversificación de las fuentes de financiamiento de la empresa, pues en un país donde el ahorro interno de largo plazo se debilita con cada retiro, depender de una sola fuente de fondeo es una vulnerabilidad estratégica que ninguna gerencia financiera debería aceptar con comodidad.





