El sector agrícola peruano entra a una nueva etapa tributaria a partir del 1 de enero de 2026, con la entrada en vigor de un régimen especial del Impuesto a la Renta que introduce condiciones significativamente más favorables para productores y empresas agrarias. Este cambio normativo se establece mediante la Ley N.° 32434, publicada en el Diario Oficial El Peruano, cuyo objetivo es impulsar la competitividad, la formalización y la inversión en el sector agrario peruano.
Para muchas empresas agrícolas, este nuevo régimen no representa únicamente una reducción de impuestos. En realidad, constituye una oportunidad estratégica para reorganizar su estructura financiera, mejorar la eficiencia tributaria y fortalecer la sostenibilidad de sus operaciones en el largo plazo.
Un régimen tributario preferencial para impulsar el agro
La Ley N.° 32434 – Ley que promueve la transformación productiva, competitiva y sostenible del sector agrario con protección social, introduce un régimen especial que modifica la carga tributaria del sector a partir del ejercicio 2026.
Uno de los elementos centrales de la norma es la reducción de la tasa del Impuesto a la Renta empresarial al 15 %, aplicable a las empresas agrarias comprendidas en el régimen entre 2026 y 2035, mientras que a partir de 2036 se volverá a la tasa general de 29.5 %.
Este beneficio busca incentivar la inversión productiva y consolidar la posición del Perú como potencia agroexportadora en mercados internacionales.
Además, el impuesto se determina siguiendo las reglas generales de la Ley del Impuesto a la Renta, pero aplicando esta tasa preferencial sobre la renta neta generada por las actividades agrarias comprendidas en el régimen.
Beneficios tributarios adicionales del nuevo régimen
El nuevo marco normativo no se limita a la reducción de la tasa del impuesto. La ley incorpora diversos incentivos tributarios orientados a fomentar la inversión productiva, la integración de pequeños productores y la modernización de la infraestructura agrícola.
Entre los principales beneficios destacan:
1. Depreciación acelerada de inversiones agrícolas
Las empresas agrarias podrán depreciar hasta el 20 % anual de las inversiones realizadas en infraestructura hidráulica y obras de riego, siempre que estas se adquieran o construyan entre 2026 y 2035.
Este mecanismo permite recuperar la inversión en menos tiempo y mejorar el flujo de caja de los proyectos agrícolas.
2. Deducción adicional por compras a pequeños productores
Las empresas podrán aplicar una deducción adicional del 25 % sobre el valor de las compras realizadas a pequeños productores agrarios inscritos en el padrón oficial correspondiente.
Este incentivo tiene como finalidad fortalecer las cadenas productivas y promover la formalización de la agricultura familiar.
3. Beneficios tributarios para pequeños productores
La ley establece un tratamiento diferenciado para productores agrarios de menor escala:
- Ingresos hasta 30 UIT: inafectos al Impuesto a la Renta.
- Ingresos entre 30 y 150 UIT: tasa del 1.5 % sobre el exceso de 30 UIT.
- Ingresos superiores a 150 UIT: tributan bajo el régimen empresarial correspondiente.
Este esquema busca facilitar la formalización de pequeños agricultores y su incorporación progresiva al sistema tributario.
Impacto estratégico para las empresas del sector
Desde una perspectiva empresarial, este nuevo régimen genera varios efectos positivos:
- Reducción significativa de la carga tributaria efectiva
- Mejor planificación financiera y tributaria
- Mayor capacidad de reinversión en infraestructura y tecnología
- Incentivos para integrar pequeños productores en la cadena de valor
En un sector donde la inversión en riego, infraestructura y logística es intensiva en capital, estos beneficios pueden marcar la diferencia entre proyectos rentables y proyectos inviables.
La verdadera diferencia estará en la planificación
Sin embargo, existe un punto crítico que muchas empresas agrícolas aún no han comprendido: estos beneficios no se aprovechan automáticamente.
Para acceder de forma eficiente al nuevo régimen es necesario:
- estructurar correctamente la actividad empresarial agraria
- implementar una contabilidad formal y ordenada
- evaluar la aplicación de depreciaciones y deducciones especiales
- estructurar adecuadamente las compras a pequeños productores
- planificar el impacto tributario en el mediano plazo
Las empresas que simplemente continúen operando bajo esquemas informales o sin planificación tributaria probablemente no capturarán el verdadero valor del régimen.
Una oportunidad que el sector no debería dejar pasar
El nuevo régimen agrario representa uno de los incentivos tributarios más relevantes aprobados para el sector en los últimos años.
Más allá de la reducción del impuesto, la norma abre una ventana para profesionalizar la gestión financiera del sector agrícola y fortalecer su competitividad internacional.
En un contexto donde el agro peruano continúa expandiendo su presencia en mercados globales, la ventaja competitiva no estará solo en producir más, sino en gestionar mejor la estructura tributaria y financiera de las empresas.
Las compañías que comprendan esta lógica y planifiquen desde ahora estarán en una posición claramente superior frente a aquellas que reaccionen cuando el beneficio ya esté en marcha.
